Más de 100.000 personas se movilizaron este sábado en París en una nueva jornada de protestas contra el presidente Emmanuel Macron, convocada por estudiantes, la CGT y los Chalecos Amarillos «contra la vida cara» y en reclamo de una escuela digna. En el interior del país hubo 135 detenidos por disturbios.

Para la jornada se desplegaron unos 70.000 policías y gendarmes en toda Francia. En la capital, la marcha comenzó a las dos de la tarde y dos horas después todavía había gente llegando al punto de partida, con varios kilómetros de manifestantes en movimiento.
El recorrido original, entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la Nación, fue modificado a último momento por el Gobierno tras el atentado racista del viernes en Trappes, lo que generó confusión y enojo entre los manifestantes. La columna avanzó finalmente entre la Porte d’Italie y la Porte de Vincennes, un trayecto que no se usaba para una marcha desde hacía 20 años, y se hizo un minuto de silencio por las víctimas.
Ante el temor de que se repitieran los destrozos de los Black Blocs del sábado anterior, comerciantes, supermercados y bares tuvieron que proteger sus vidrieras con urgencia. En París, la marcha fue pacífica, con el servicio de seguridad de la CGT y la policía antidisturbios en la primera línea.
La columna fue encabezada por alcaldes y dirigentes sindicales y estudiantiles. Entre ellos estaba Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa, que instó a Macron a «ceder» ante los reclamos.
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